Crónicas del Destino

Microaventuras (crossover): Las Luchas

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NOTA DEL EDITOR (YO): Las microaventuras en este Blog no tienen ningún orden cronológico o alguna secuencia en si, tal vez las personas mencionadas en estos escritos sean las mismas ya que son amigos muy cercanos a mí y por lo regular hacemos locuras juntos o nos compartimos este tipo de historias.
La siguiente aventura le sucedió a mi buena amiga Mariana con la que comparto el gusto por los mismos hobbies y actividades recreativas, el motivo de estos blogs es compartir con todos ustedes las maravillas que la vida te pone enfrente, lo satisfactorio que es dejarse llevar y disfrutar de momentos fantásticos que solo ocurren una vez en la vida.

 

Madrugada del 15 de marzo 2018, Ciudad de México.

Nuestro vuelo se había retrasado dos horas, en el aeropuerto Samantha esperaba. Pollo y yo llegamos 5 horas después, pedimos un uber y llegamos al hotel ya se notaba el cansancio en nuestras caras y la emoción por la llegada a la Ciudad de México; Entramos al hotel y en la recepción nos daban la noticia que no teníamos habitación porque nuestra hora de entrada era 8 horas después Nuestras caras dejaban ver la primera decepción que nos llevábamos, El encargado del hotel amablemente nos ofrecía unas habitaciones para esperar esas 8 horas con un pequeño costo extra con cuatro camas cada habitación por supuesto. ¿Qué haría yo con cuatro camas? mejor no pensemos esa pregunta, respiré profundo y decidí no tomarla pero mi amigo si la aceptó. Yo me quedé en la recepción y pensé, que podría salir mal, no existían muchas posibilidades de eso. Me senté tranquilamente a esperar en un sillón cerca de un tomacorriente para poder conectar mi celular, comencé a ver cosas sin sentido alguno Que raro viniendo de mí, pero no contaba que a veces el universo, la edad y el cansancio jugarían en mi contra.

Aeorpuerto tijuana
Super cansados lidiando con el vuelo retrasado

Comencé a sentir como mis ojos se cerraban y era totalmente inútil mantenerlos abiertos. Recordé que frente al hotel había un Oxxo (Si esas tiendas que invaden mi querido México) Me levante del sillón y encargué mi mochila con el personal del hotel para salir en dirección al Oxxo. Por fin llego a él, me paro frente a la puerta y le pido un café al vendedor el me responde que la maquina no funcionaba y estaría listo en 15 minutos, La derrota se vio reflejada en mi rostro, pero no todo estaba tan perdido y recordé que a la vuelta había otra de esas mágicas tiendas que venden el café las 24 horas del día. Llego a la puerta de mi segundo Oxxo y lo único que puedo ver es una persona al fondo sentada en una silla disfrutando de un maravilloso sueño. Toqué la puerta por qué lo único que que importaba en ese momento era mi delicioso café, jamás despertó.

Aún no derrotada decidí insistir en el Oxxo anterior, volví a caminar a él y me paré frente a la puerta, lo único que puedo decir es que conseguí ese preciado café. Victoriosa entro al hotel, para ver que dos personas habían ocupado mi lugar al lado de la conexión de luz, no me quedó de otra que sentarme en otro lugar, dichas personas eran dos hombres que al igual que yo se veían cansados. Y tanto como yo necesitaban de un buen café así que decidieron salir a buscarlo, no perdí mucho tiempo en recuperar mi lugar, conecté de nuevo mi celular y volví a ver cosas sin sentido. Los dos hombres volvieron, a mí lado habían dos asientos más ellos los tomaron, yo seguí inmersa en mi celular sin poner atención a mi alrededor, me terminé mi café y aproximadamente habían pasado escasos 35 minutos. Sabía que el tiempo seguiría pasando, que el sueño no se iría y que por ningún motivo me podía hacer eso, así que tomé la decisión de lanzar la primer pregunta; ¿Y ustedes de donde son?

Uno de los dos hombres despierta del trance que tenía me ve y dice, de Mexicali ¿Y tú? Sabía que era mi oportunidad para no morir en esa recepción aburrida. Respondí de manera orgullosa, de Tecate. El hombre me miró con más atención sonrío ligeramente y desató una plática de aproximadamente 3 horas. El pequeño detalle que no he mencionado es que los dos municipios de dónde íbamos pertenecen al mismo estado, Baja California.

el cuarto
Al fin a descansar

Cuando por fin entregaron nuestras habitaciones intercambiamos número de teléfono y mencionamos que sería bueno salir juntos uno de los días que estaríamos en la Ciudad de México. El viaje siguió su curso, pollo, Samantha y yo fuimos al concierto tan esperado, por cierto uno de los que jamás podré olvidar. Llegó el viernes nos despertamos y fuimos a las pirámides, después fuimos a comer y volvimos al hotel, muertos por los últimos tres días. Cada uno al llegar al hotel se fue a su habitación, por más que trataba de dormir o entretenerme con algo no podía.

A las 8 recibí un mensaje de mi vecino (así le llamé a uno de los dos hombres con los que platiqué) y me preguntaba que estábamos haciendo, le comenté que estábamos en el hotel y él tratando de cumplir con el trato hecho en la recepción me invita a la lucha libre con ellos, sentí una pequeña emoción por ir pero pensé en el pollo, así que le llamé y le comenté acerca del plan, él me dijo que estaba muy cansado que me fuera yo. No puedo negar que por un momento pensé (estas pendejo wey, soy mujer idiota, sola con dos hombres que acabo de conocer, que tal si me secuestraban, pasaron todo tipo de cosas por mi cabeza) escuche afuera de mi habitación un ruido y abrí mi puerta, vi salir al vecino y su hermano, me dijeron que si estaba segura de que no quería ir, lo pensé y saqué mil pretextos, el amablemente me dijo que estaba bien que no me preocupara y siguieron su camino, les dije que me esperaran, entré rápido a mi habitación tomé una chamarra, mi credencial, teléfono y algo de dinero.

Pelea Estelar
Arena México, miles de personas, un espectáculo icónio de México

Los dos hombres me esperaban en la recepción, bajé y lo primero que vi es a ellos dos con una máscara de luchador puesta, solo pude pensar ¿y estos locos qué?, me acerqué a ellos y el llamado vecino sacó de su chamarra una tercera máscara para mí y me dijo ten te la presto. Sin darme cuenta como pasó, terminé en la arena México, riendo, gritando, comprando cosas de luchadores, pasando una de las noches y de los viajes más emocionantes que he tenido en mi vida, pero principalmente dándome la oportunidad de aprender que la simple comunicación entre las personas te dejan los mejores momentos y aprendizajes.

Luchas
LOS RUDOS LOS RUDOS LOS RUDOS!!!!
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