Crónicas del Destino

Macroaventuras Capítulo 3: Canadá, Majestuoso Stanley park

Scroll down to content

Me atrevo a decir que es el parque más famoso de Vancouver, bastante grande y con mucha naturaleza que ver el Stanley park era uno de los lugares prioritarios a los que queríamos visitar, Yo nunca había visto un parque tan grande como ese, con tanta belleza y además con tantas opciones para pasar una tarde. Nos gustó la idea de ir al acuario ya que es uno de los acuarios más famosos de todo Canadá y lo mejor de todo es que esta ahí dentro de Stanley park así que casi sin pensarlo todos estuvimos de acuerdo en que debíamos ir, a decir verdad creo que tampoco había entrado a un acuario nunca y creo que no soy muy entusiasta en cuanto a animales en cautiverio se refiere pero yo sé que en la mayoría de esos lugares cuidan bien de los animales así que no me preocupe mucho por eso y disfrute las atracciones que tiene el acuario. además de los animales acuáticos y mamíferos marinos también tenían reptiles, la mayoría anfibios y eso fue algo que me gustó mucho ya que siempre me han llamado mucho la atención los reptiles y fue muy interesante verlos de cerca y leer un poco de sus características, una de las mejores atracciones (en mi humilde opinión) fue la de las Rayas, tenían un estanque lleno de ellas y podías (no sin antes lavarte adecuadamente las manos) introducir tus manos en el estanque donde estaban nadando y si tenías suerte poder tocarlas… claro sin miedo a que te piquen con el aguijón (no sé si sea el termino correcto para este animal pero bueno…) ya que todas las Rayas que nadaban ahí no lo tenían (que extraño).

Cuando el hambre se hizo presente decidimos salir del acuario y buscar algo de comer y si no me falla la memoria (en realidad me falla seguido así que tal vez haya algo que se me pase) encontramos una especie de “puesto” de hot dogs llamados “japa-dog” o algo así y decidimos darles una oportunidad ( que ya habíamos descubierto en Capilano que los hot dogs no se les dan muy bien a los canadienses) no recuerdo del el nombre que tenía el estilo que yo pedí pero era básicamente un hot dog con salsa de esa dulce que te dan en el sushi (“salsa de anguila” que estoy casi seguro que de anguila no tiene nada) y no era nada del otro mundo, no sé porque los “japa-dogs” son tan famosos (más tarde nos daríamos cuenta que están por todos lados!) ya con el estómago lleno, o al menos con un hotdog dulce en él nos decidimos buscar el llamado Jardín de las rosas o algo así y lo encontramos!, el jardín de rosas es un jardín de rosas (AAAH en serio? ) así sin más, no tiene nada de extraordinario aunque si es muy bonito ver tantas rosas juntas y que no sea en un semáforo y que alguien las esté vendiendo.

Tomamos un pequeño descanso cerca de unos gansos mientras nos preparábamos para los siguiente que era explorar el parque ya que tiene muchísimos senderos en los que puedes caminar y admirar esos grandísimos árboles que viven ahí, la mayoría de la gente va a ese parque a relajarse y hacer ejercicio ya que se puede correr en los caminos sin ningún problema. A mí en lo personal me gusto más para ir a caminar tranquilamente y disfrutar los alrededores escuchando el sonido de tus pasos en la tierra jaja para mi eso es algo muy relajante.

En el centro del parque hay un lago llamado Beaver lake (lago castor) que más bien parece pantano y la gente nos comentaba que hay castores ahí (supongo por eso se llama así) pero para nuestra mala suerte no pudimos ver ninguno, hubiera sido divertido ver alguno y poder fotografiarlo.

Seguimos caminando, viendo el mapa nos pareció buena idea irnos caminando hasta donde esta Lions Gate (el puente de los leones) ya que también es  un icono de Vancouver, lo que no esperábamos es que fuera una caminata tan larga jaja obviamente en el mapa la distancia se ve muy corta jaja pero al caminar después de andar todo el dia de pie pues si cansa bastante, en realidad no había mucho que digamos en esa área, solo el puente y un pequeño mirador más adelante donde nos detuvimos un rato a tomar fotos.

A pesar de no haber podido ver un castor y tomarnos una selfie con el este recorrido por Stanley park fue genial y sé que tal vez hubo muchos rincones del parque que no pudimos ver e incluso me pongo a pensar lo hermoso que se ha de ver cuando neva en épocas de invierno eso sí sería majestuoso espero poder volver a ver eso algún dia.

Muchas gracias por leer este pedacito de aventura que fue Stanley park, espero algún dia puedas visitarlo y que te maravilles al igual que yo en este hermoso lugar verde de Vancouver, espero sigas leyendo mis historias, continuare en el siguiente capítulo de esta aventura en Canadá y recuerda…

El tiempo es algo que no podemos darnos el lujo de perder.

A %d blogueros les gusta esto: